La pregunta que se hace allí es: los desarrolladores son (somos) artesanos, operarios o ingenieros?. O dicho de otra manera, la mejor manera de pensar el desarrollo de software es con desarrolladores que hacen lo que les dicen traduciendo ‘algo’ a código (operarios donde la productividad está ligada al tiempo empleado en la tarea), con desarrolladores concentrados en los detalles y en el pulido de su trabajo utilizando una experiencia poco formalizada o ingenieros, que usan tecnología y se nutren del conocimiento científico para construir algo que antes no existía con un montón de objetivos en mente (muchos de ellos contradictorios)?.
Yo encuentro importante la búsqueda de metáforas, pero no puedo evitar sentir cierta incomodidad cuando escucho cosas del estilo de “en nuestra actividad, a diferencia de la actividad de los ingenieros civiles, tenemos un entorno cambiante”, “nosotros lidiamos con el cambio constantemente, no como los médicos: a ellos no les sale un órgano nuevo cada año”. Las frases anteriores son ejemplos de dos extremos que encuentro cuando escucho las metáforas que comparan nuestra actividad con otras: la primera frase es razonable y la segunda profundamente estúpida e ignorante. Aún con las que considero buenos metáforas, no puedo evitar la incomodidad que me causa ver que quienes se ponen a desarrollar isomorfismos usualmente conocen uno solo de los conjuntos (no es el caso de Juan G. que es ingeniero de los de verdad, no informático).
Yo creo que la metáfora del operario se ha demostrado inútil: la productividad no está asociada a la cantidad de tiempo. Además (y esto puede que sea un problema mío) encuentro terriblemente difícil separar las actividades de diseño y programación. No digo que tenga que programar hasta el último detalle para diseñar, pero si no tengo feedback rápido de un diseño, no me sale bien (y no recuerdo conocer a alguien que sí le salga bien). Eso, emho, hace un poco complicado aplicar las ideas de ese simpático cuáquero en nuestra actividad.
Soy menos terminante en cuanto a la metáfora ingenieril: no diré que los ingenieros civiles no se enfrentan con una forma de construcción nueva cada año entre otras cosas porque trato de no confundir marketing con ciencia (o aunque sea tecnología), pero pienso en dos cosas muy particulares de nuestra actividad:
• Es muy difícil imaginarse el producto terminado
• Hay una percepción (creo yo que con bases en la realidad) de que el software es fácil de cambiar. Ante un error en un puente, se lo usa como está (o no se lo usa) en cambio el software siempre parece fácil de cambiar.
• La naturaleza maleable del asunto hace que quienes tengamos ese ‘problemita’ de no poder diseñar sin construir no seamos inútiles completos.
El modelo de ‘operarios’ de una ‘software factory’ aporta poco valor, en eso estamos de acuerdo. Ahora, que hay del modelo ingenieril?. Yo diría (lo sufrí en la facultad) que es alejado de la realidad, algo inútil y de un optimismo bastante nabo e irritante. Así las cosas, si bien nos vendrían bien las metáforas dudo en encontrar alguna. Que somos? Ingenieros, artesanos o la reserva moral de la organización? (supongo que si hay algún lector joven se perderá la última referencia). Que el enfoque de 'trabajadores del conocimiento'? Y si vemos a que nos parecemos después de pensar cuales debieran ser nuestros valores?
Nota de un par de días después: Debido a algún problemita que arrastro desde mi más tierna infancia que me impide manejar medianamente bien cualquier tecnología que tenga que ver con la presentación de contenidos, he cometido algún error que hizo que blogger (que tampoco es the ultimate editor, admitamoslo) se comiera los saltos de línea.